
El amigo que se transforma, abandona su identidad y se convierte en un desconocido, como si hubiese muerto, como si tras una fiesta de máscaras en vez de sacarse la suya se puso otra, y a continuación otra... y quien sabe si será un continuo en el futuro.
Hace oídos sordos a las palabras, y se deja embriagar por la superficialidad cotidiana.
En su trayecto, un golpe lo volverá a la realidad, ojalá no duela tanto, y comprenda todo lo sucedido, pero ya está solo en ese rumbo, solo nos queda esperar.

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